jueves, 17 de marzo de 2016

EL AUDIO Y EL NOMBRAMIENTO SACAN A MILLONES DE BRASILEROS A LAS CALLES

LATINOAMÉRICA / NUEVAS PROTESTAS 

Millones de brasileros volvieron a protestar en las calles


Miles de manifestantes se reunieron en las calles de Brasilia y Sao Paulo, donde gritaron que Lula fue nombrado para protegerlo del escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras. 


Como confirmando las sospechas, el miércoles un juez divulgó grabaciones de conversaciones entre Lula y Rousseff. El juez dijo que las grabaciones indican que Lula pidió ayuda a la jefe de Estado para evitar ser enjuiciado.

 Como miembro del gabinete de Rousseff, Lula solo puede ser enjuiciado ante la Corte Suprema de Justicia. De acuerdo a Rousseff, Lula tendrá “los poderes necesarios” para ayudar a Brasil.

El exmandatario asumirá su cargo este jueves 17 de marzo. Analistas creen que Lula fungirá como una especie de “súper ministro” con atribuciones políticas y económicas, para tratar de detener la crisis la profunda crisis del gobierno brasileño.

 Medios brasileños especulan que habrá otros cambios para colocar a personalidades cercanas al expresidente y a su Partido de Los Trabajadores (PT).

 La Fiscalía asegura que más de $2.000 millones de dólares fueron pagados en sobornos y otros fondos por la firma de construcción más grande del país a cambio de contratos inflados otorgados por Petrobras.

 Entretanto Rousseff se acerca cada vez más a ser enjuiciada políticamente. El domingo, multitudinarias manifestaciones en todo el país pidieron su renuncia y el enjuiciamiento a Lula. La divulgación de los audios provocó un terremoto político: el Partido Republicano anunció que abandona la alianza gobernante, la Cámara Baja adelantó que este jueves retomará el trámite para un eventual juicio político a Rousseff, la oposición exigió a gritos su renuncia y en las calles cientos de personas se manifestaron para pedir la detención de Lula y participaron en sonoros cacerolazos y bocinazos contra el Gobierno.

 Las grabaciones fueron autorizadas por el juez Sergio Moro, que investiga la posible implicación de Lula en el escándalo de corrupción de la petrolera Petrobras y quien decidió levantar el secreto de las escuchas después de que, tras ser nombrado ministro, el exjefe de Estado obtuviera fuero privilegiado.

 En una de las conversaciones, Rousseff dice a Lula, investigado por sospechas de enriquecimiento ilícito, blanqueo de dinero y falsificación de documentos, que le envió con un mensajero un documento con su nombramiento como ministro de la Presidencia para que lo use "en caso de necesidad".

 El diálogo, según diferentes analistas, dejó traslucir que ambos estaban preocupados con la posibilidad de que algún juez ordenara la detención preventiva de Lula antes de que fuera investido como ministro, aunque el Gobierno informó después de la difusión de las grabaciones que el expresidente asumirá el cargo este mismo jueves, lo que le permitirá contar con un fuero privilegiado y solo podrá ser juzgado por la Corte Suprema.

 "Nosotros tenemos una suprema corte totalmente acobardada, un Superior Tribunal de Justicia totalmente acobardado, un presidente de la Cámara de Diputados jodido, un presidente del Senado jodido y no sé cuántos parlamentarios amenazados", asegura Lula en otra conversación en la que comenta con Rousseff el momento en que su domicilio fue allanado por la Policía y él llevado a declarar a la fuerza a una comisaría.

 En otro audio el expresidente pide a un ministro que convenza a Rousseff de que converse con una magistrada de la Suprema Corte para que falle a favor de una petición presentada por sus abogados. 

Una primera reacción a la divulgación de las grabaciones fue el anuncio del presidente del Partido Republicano Brasileño (PRB), Marcos Pereira, de que esa formación ha decidido abandonar el Gobierno y entregar el cargo que ocupa el diputado George Hilton como ministro de Deportes.

 "No vemos un norte para la situación del país", alegó el presidente del PRB, partido que cuenta con 21 de los 513 diputados y sólo uno de los 81 senadores, números no muy significativos pero que son cruciales para el Gobierno ya que la Cámara Baja se apresta a retomar el trámite para un posible juicio con miras a la destitución de Rousseff.

 El nuevo escándalo surgió el mismo día en que la Corte Suprema aclaró las dudas sobre el proceso con miras a la destitución de Rousseff que el Congreso había iniciado en diciembre pasado, pero que estaba paralizado hasta que el tribunal se pronunciase.

 Aclaradas las dudas, la dirección de la Cámara de Diputados anunció inmediatamente que retomará este mismo jueves el trámite para el eventual juicio político. Poco después, los diputados de los partidos de oposición interrumpieron una sesión del pleno de la Cámara Baja al grito de "renuncia" e iniciaron una serie de discursos para denunciar la grave situación de Brasil.

 En las calles, los mismos movimientos sociales que el domingo movilizaron a 3,6 millones de brasileños en protestas contra el Gobierno consiguieron en pocas horas reunir a cientos de manifestantes en algunas ciudades para exigir la renuncia de Rousseff y la detención de Lula. Igualmente en las calles de decenas de municipios se escucharon cacerolazos y bocinazos en señal de protesta contra el Gobierno.

 En una rueda de prensa, el abogado de Lula, Cristiano Zanin Martins, afirmó que la intención del juez al autorizar la divulgación de las escuchas fue generar una "convulsión social". Según el abogado, Moro fue arbitrario al levantar el secreto en momentos en que el proceso ya no es de su competencia.

 Como el cargo de ministro le otorga a Lula fuero privilegiado, Moro tendrá que trasladar todo el proceso contra el exmandatario al Supremo Tribunal Federal, la máxima corte del país y en la que, según analistas, las decisiones son más lentas.

 La jefa de Estado, en una rueda de prensa convocada para defender el nombramiento, insistió en negar que su decisión trate de blindar judicialmente a Lula, y dijo que las investigaciones proseguirán pero en otra instancia.

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