sábado, 13 de febrero de 2016

LA GRAN MURALLA DEL SIGLO 21

PANORAMA / UNA NECESIDAD DE CHINA 



Durante el tiempo que la Gran Muralla estuviese activa, "las autoridades ganarían el tiempo necesario para implementar las reformas necesarias como reducir la liquidez a las empresas en pérdidas". 


Las celebraciones del Año Nuevo chino han frenado los desplomes de los índices del gigante asiático. La razón es sencilla: debido a esta festividad los mercados bursátiles del país permanecerán cerrados toda la semana.

Pero como la bolsa de Shanghai no puede permanecer sin abrir hasta que los datos económicos acompañen, quizá la opción menos mala sea levantar una Gran Muralla que funcione de obstáculo para las fugas de capitales.

Una muralla temporal que contenga el ansia del dinero por escapar de China. Barry Eichengreen, profesor de Economía en la Universidad de California, cree que esta es la mejor opción que le queda a China.

Este economista estadounidense cree que Pekín debería haber permitido que el yuan flotase de forma limpia en el mercado de divisas cuando la confianza en China era infinita y la economía crecía con más fuerza.

Ahora, la opción menos mala para evitar un aterrizaje forzoso es imponer controles de capital hasta que la situación económica mejore. Este economista explica en Project Syndicate que "aunque los más de US$3 billones en reservas sugieran que China puede aguantar 2 años de fuertes fugas de capitales, lo cierto es que estas fugas se intensifican dramáticamente a medida que el final de las reservas se acerca.

Creer en un colchón de 2 años es una ilusión", explica Eichengreen. Las otras opciones que tiene China más allá de intentar aguantar hasta que pase el temporal son las siguientes: permitir una depreciación pequeña pero constante del yuan o devaluar el yuan de forma rápida y directa alrededor de un 25%.

Ambas opciones desembocarían en escenarios muy complicados para el país, puesto que una devaluación lenta vendría seguida de grandes fugas de capitales, como ha ocurrido recientemente.

Por otro lado, una devaluación repentina del renminbi/yuan del 25% tampoco asegura estabilidad, puesto que la deuda de las empresas chinas denominada en divisas extranjeras crecería de forma exponencialmente, dejando muy tocados los balances de estas firmas.

Además, los inversores podrían creer que tras esa devaluación llegarán otras similares, lo que podría desembocar en nuevas fugas de capitales. Así que para este profesor de Economía "por proceso de eliminación la única opción viable es la de endurecer los controles de capital.

Controles más estrictos evitarían que residentes y extranjeros vendieron sus yuanes para comprar divisas extranjeras y se llevasen el dinero más allá de las fronteras chinas". "Protegidos bajo esta Gran Muralla financiera, las autoridades podrían permitir que el tipo de cambio del yuan fluctuase de una forma más libre y permitiría una devaluación gradual sin provocar fugas de capitales", explica Barry Eichengreen.

Además, durante el tiempo que la Gran Muralla estuviese activa, "las autoridades ganarían el tiempo necesario para implementar las reformas necesarias como reducir la liquidez a las empresas en pérdidas, lo que ayudaría a reducir el exceso de capacidad productiva.

Por otro lado se podrían comenzar a reestructurar deuda y a recapitalizar los bancos que han sufrido daños colaterales en sus balances", es decir, China debería aprovechar que se encuentra bajo la muralla para 'limpiar' su economía.

Para concluir, Eichengreen advierte de que si estas medidas no se implementan y China no realiza las reformas necesarias, "lo que es ahora un problema se convertirá en metástasis en algún momento, se pasará de una crisis cambiaria a un colapso del crecimiento económico.

La esperanza que le queda a China y al mundo es que sus autoridades comprendan que una crisis puede ser algo terrible".

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