jueves, 27 de agosto de 2015

A PESAR DE LOS ACERCAMIENTOS, LA FRONTERA SIGUE CERRADA

AGENCIA / LATINOAMÉRICA

 

 Hablaron con franqueza “como hacen los hermanos”, según sus protagonistas, pero no hallaron una solución inmediata al conflicto que se vive desde hace una semana en la frontera entre Venezuela y Colombia. 



 Las ministras de Relaciones Exteriores de Colombia, María Ángela Holguín, y Venezuela, Delcy Rodríguez, conversaron este miércoles en Cartagena sobre el cierre de un amplio sector de la frontera entre sus dos países, decretado desde el miércoles pasado por el presidente venezolano, Nicolás Maduro.

 El presidente venezolano justificó la medida aludiendo a la criminalidad que azota la zona, donde declaró el estado de excepción y advirtió con la posibilidad de extender el cierre en otros pasos de la frontera.

 Al final del encuentro de Cartagena, los cancilleres ofrecieron sus conclusiones y coincidieron en que el diálogo había sido franco, abierto y dirigido a la normalización de las relaciones, pero el paso fronterizo permanece cerrado.

 La colombiana María Ángela Holguín pidió la reapertura de la frontera y que los militares de los dos países colaboren en la seguridad de la zona para combatir el contrabando y las bandas criminales. 

“Hemos hecho un llamado al gobierno de Venezuela para que podamos restablecer ese paso tan importante en la frontera y seguiremos trabajando a profundidad para que sea una frontera nueva, productiva y sus habitantes le saquen provecho y no le tengan temor”, precisó Holguín.

 Según la canciller colombiana, el cierre de la frontera no es el camino adecuado para combatir los crímenes organizados. Las representantes de ambos países hablaron de la necesidad de establecer una “frontera nueva y equilibrada”.

 Por su parte, la venezolana Delcy Rodríguez empleó también el concepto de frontera nueva y adelantó que habrá más reuniones para intentar destrabar la situación.

 “Seguiremos trabajando en las próximas reuniones que serán en próximos días, seguiremos trabajando para construir una frontera equilibrada, de paz, de estricto apego a la legalidad, donde no se impongan las mafias producto de la violencia, sino que se construya con el esfuerzo de los pueblos de nuestra frontera, con el intercambio comercial sano”, declaró Rodríguez.

 SANTOS VISITA CÚCUTA 

 Mientras tanto, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se desplazó también este miércoles a la fronteriza ciudad de Cúcuta, donde han llegado cientos de colombianos deportados o que han abandonado el lado venezolano de forma voluntaria. Santos detalló que hasta ahora han sido deportadas, expulsadas o repatriadas 1.097 personas desde el país vecino y que otras han salido voluntariamente por temor.

 El presidente Santos prometió que todos los niños que lleguen de Venezuela tendrán cupo en los colegios colombianos.

 “Como colombianos y como mandatario de este país les digo a todos los que han regresado que en Colombia ustedes están en su casa, no han regresado como extranjeros aquí, los recibimos con los corazones y los brazos abiertos”, expresó el presidente. Santos evitó entrar en confrontación verbal con el presidente Maduro y optó por elogiar la solidaridad de todos los que están ofreciendo ayuda a las personas que llegan desde Venezuela, a menudo cargando sus pertenencias a cuestas.

 Si bien calificó de desafortunada la medida de cerrar la frontera, Santos enfatizó que los colombianos han regresado a su propia patria y se comprometió a hacer todo lo posible para que se sientan como en casa. Para poder materializar este apoyo, el presidente colombiano insistió en que las personas deben registrarse.

 Así, las autoridades han podido ayudar a los pocos más de mil deportados que sí están registrados pero Santos añadió que hay entre 5.000 y 6.000 colombianos que se encuentran en otros lugares que han vuelto a Colombia de forma voluntaria producto del miedo y el desespero pero que no han sido registrados ni expulsados directamente.

 “Les pido que se registren para poder ayudarles con todo lo que estamos haciendo con todos los deportados oficialmente”, subrayó.

 CRÍTICAS A LOS MEDIOS

 Santos explicó que algunos de los deportados le relataron los malos tratos a los que fueron sometidos por las autoridades venezolanas. “No es admisible bajo ninguna circunstancia la forma en que muchos colombianos han sido expulsados del territorio venezolano, dejando atrás hijos, muchos de ellos niños”, criticó.

 Según Santos, miles de colombianos que han vuelto a su país no han sido registrados ni expulsados de forma directa por las autoridades venezolanas. Respecto a estos presuntos abusos, la canciller venezolana dijo que no son ciertos, sino una invención de la prensa.

 “Somos dos países hermanos, miembros de Unasur, resolviendo nuestros problemas de manera muy franca”, recalcó Rodríguez, quien dijo que la manipulación mediática ha mentido a Colombia y a la comunidad internacional.

 “Existe una normativa internacional vigente que prohíbe el fomento y la incitación al odio entre países. Una cosa es expresar una opinión y otra es fomentar el odio entre países”, denunció la canciller. Colombia y Venezuela comparten una porosa frontera terrestre de 2.219 kilómetros que facilita el paso a uno y otro lado

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