miércoles, 26 de agosto de 2015

GUERRA DE CÁRTELES DEL NARCOESTADO: LA RAZÓN DEL CIERRE DE LA FRONTERA

AGENCIA / LATINOAMÉRICA
 
 CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo hoy que el cierre de una parte de la frontera con Colombia es apenas "la punta del iceberg" de la respuesta que su Gobierno está dando a la "violencia paramilitar" y adelantó que en la reunión bilateral de mañana se dirán "verdades muy duras". "Ahora es que está empezando la respuesta de Venezuela a la violencia paramilitar (...) 



¿El cierre de la frontera? Esa es la punta del iceberg, así chiquitica, la puntica apenas, el estado de excepción era obligatorio", dijo el presidente durante su programa de radio y televisión "En contacto con Maduro".

 La comisión delegada del Parlamento venezolano, encabezada por el presidente del hemiciclo, Diosdado Cabello, aprobó ayer por unanimidad el estado excepción en la frontera con Colombia solicitado el viernes por el mandatario Nicolás Maduro, para luchar contra el contrabando y el hampa.

"Queda formalmente aprobado por unanimidad. Todos los diputados (...) de la comisión delegada aprueban por unanimidad este decreto", anunció Cabello en una sesión extraordinaria del parlamento que tuvo lugar consejo legislativo del fronterizo estado del Táchira (oeste).

 El decreto presidencial fue firmado por Maduro el pasado viernes como respuesta al enfrentamiento en el que tres militares y un civil fueron heridos el pasado miércoles en una localidad fronteriza del Táchira al descubrir, según el Ejecutivo, a contrabandistas tratando de pasar mercancías de Venezuela a Colombia.

 Además extendió el cierre de 100 kilómetros de esa zona fronteriza de forma indefinida hasta capturar a los responsables de herir a la patrulla, dos medidas que tienen como fondo, según ha dicho, luchar contra el contrabando y la inseguridad que azotan a la zona de paso desde y hacia Colombia. 

La crisis fronteriza entre Colombia y Venezuela ha dado lugar este martes a escenas de éxodo, con cientos de colombianos cruzando con sus pertenencias, con agua hasta la cintura, el río que sirve de frontera natural entre el estado venezolano de Táchira y el departamento de Norte de Santander, en Colombia.

 Los pobladores, de escasos recursos económicos, tuvieron que cargar niños, neveras, animales domésticos o colchones para no correr la misma suerte de más de un millar de sus compatriotas, entre ellos 241 menores, que fueron deportados por Venezuela.

 Los colombianos se quejaban además de que militares venezolanos les habían robado pertenencias, dado pocas horas para abandonar sus hogares, mientras pintaban una “D” (de ‘deportar’) o una “R” (de ‘reubicar’) en las puertas de sus casas.

 Desde el 21 de agosto y hasta el día de ayer se habrían deportado a al menos 1.000 personas a Colombia, de acuerdo a las declaraciones recogidas en la prensa del Gobernador del Estado Táchira. 

Según las denuncias recibidas por Amnistía Internacional, las personas deportadas habrían sido detenidas en operativos conjuntos de la Guardia Nacional y la Fuerza Armada y expulsadas a Colombia sin oportunidad de impugnar su expulsión o sin tener la posibilidad de recoger sus pertenencias.

En algunos casos se han denunciado maltratos durante la detención, desalojos forzosos y demolición de casas donde vivían o se cree que vivían nacionales colombianos sin ningún tipo de respeto de garantías.

 De especial preocupación son los informes que indicarían que grupos familiares habrían sido separados y que habría resultado en algunos casos en niños y niñas abandonados en Venezuela después de la expulsión de sus padres a Colombia.

 GUERRA DE CÁRTELES 

 Si bien el gobierno de Nicolás Maduro parece estar utilizando el cierre de frontera como un foco de atención nuevo que centre las próximas elecciones de diciembre en un nuevo conflicto con un vecino (una vez más con Colombia), un reporte publicado por el ABC de España fija su atención en la posibilidad de que los incidentes que provocaron la medida de Maduro tengan que ver con un enfrentamiento entre dos cárteles de droga funcionando dentro de las fuerzas de seguridad bolivarianas.

 Según el diario, "los comentarios de los actores militares que conocen toda la verdad de lo ocurrido indican que esta es una guerra de cárteles militares de la droga.

Al cerrar la frontera con Colombia en el estado Táchira por recomendación del Mayor General (Ej.) Velasco Lugo y luego por presión del GJ (Ej.) Vladimir Padrino para llevarlo al nivel de estado de excepción en los municipios comentados, los narcóticos bajo jurisdicción de la Guardia Nacional, y en particular del MG (GN) Reverol son afectados en un territorio (Táchira) que históricamente ha sido del control en exclusividad de la Guardia Nacional en drogas, contrabando, licores, trata de blancas y brillantes".

 La guerra entre cárteles sería entre El Cartel de Los Soles (Ejército), por el que Diosdado Cabello es investigado en USA, contra El Cartel de La Guajira (Guardia Nacional).

 El periódico sostiene además que "varias fuentes" coinciden en afirmar que este atentado es el resultado de "una guerra entre oficiales del Ejército y cárteles del narcotráfico donde están involucrados oficiales de la Guardia Nacional", como asegura José Antonio Colina, presidente de la ONG Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exterior.

 Otras fuentes de ABC señalan que Maduro ha utilizado el ataque como excusa para multiplicar las deportaciones de colombianos, que ya se venían produciendo tras la puesta en marcha de las Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP), cuyo objetivo es acabar con los grupos paramilitares, que Maduro asegura están siendo apoyados por la extrema derecha venezolana y colombiana.

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