miércoles, 29 de mayo de 2019

¡OH! EL MUNDO VENDE MÁS IDEAS Y ARGENTINA SE ESTANCA

INVESTIGACIÓN / SERVICIOS UP, COMMODITIES DOWN 



(U24) - El planeta necesita mucho de los alimentos para los seres que lo pueblan pero la vida no termina ahí sino que es el punto de partida para intercambiar el fruto de su trabajo en las sociedades donde habitan y progresar como especie. Así como las grúas cargan los bushels de granos en barcos que navegan hacia todos los continentes, internet transporta la materia gris que nutre a los aparatos productivos de las naciones, así como éstas se ofrecen como anfitrionas para los que quieran (y puedan) visitarlas. 


 En un caso se los conoce como servicios empresarios y se vinculan al tráfico de conocimiento y en el otro como turismo, ligado a la cultura y al bienestar de las personas, y juntos han hecho que, desde que se inició el siglo, el comercio trans-fronterizo de servicios haya crecido en una cifra porcentual un cuarto mayor que el de bienes.

El avance de los recursos intangibles en las balanzas comerciales es arrollador en comparación a los físicos (industriales o agropecuarios) que recorren la orbe a la vista de todos: la proporción aún es de US$3,35 a 1 a favor de éstos últimos, pero el Banco Mundial advierte que, desde que comenzó el milenio, la dinámica de crecimiento se inclina por aquellos (262% contra 212%).

 Fue así porque desde 2001 el comercio mundial de servicios creció de US$1,6 billón a US$ 5,8 billones en 2018, contra desde US$ 6,2 billones hasta US$ 19,4 billones. De modo que “los servicios se convierten en el motor del comercio internacional y del capitalismo global”, como titular el director de DNI, Marcelo Elizondo, su habitual reporte, que avala con datos del Banco Mundial, en los que destaca la performance de las exportaciones mundiales en el período 2009/2018, que siguió a la crisis subprime de USA propagada como reguero de pólvora por todas las latitudes, para mostrar que, en este lapso, frente a un alza del 65% en las de servicios, las de bienes lo hicieron en un 51%.

Argentina, que genera alrededor de medio punto del PBI mundial, ocupa poco menos de un tercio del comercio de bienes físicos y un cuarto del total de exportaciones mundiales de servicios. Aún así había llegado a exportar US$14.752 millones en 2017, pero en 2018, a pesar de haber devaluado la moneda a la mitad, finalmente bajó a US$14.129 millones, a contramano de la tendencia global, lo cual dio pie a Elizondo para concluir que hemos quedado relegados.

 La composición de los servicios exportados por Argentina ubica a los denominados empresariales al tope, con 33% del total.  Le sigue en relevancia el rubro turismo (viajes), que genera 31,5% del total, después transportes con 18%, 4to. aparece informática e información, con 9,5%, mientras los culturales, personales, comunicaciones, regalías, comunicación, construcción, etc. aportan 1% del total cada uno.

EXPORTACIÓN DE CEREBROS

El desagregado exhibe un potencial latente, con presente y proyección al mediano y largo plazo: el software (FinTech y AgTech), videojuegos con destino a la región, así como animación y doblajes hacia Estados Unidos y Europa.

Representan a una incipiente economía del conocimiento nacional, que hace poco derivó en una ley que impulsa la industria del software y otorgará estímulos a más de 10 mil empresas que emplean tecnología, como ser:

** biotecnología,

** industrias aeroespacial y satelital; audiovisual;

** servicios geológicos y de prospección y relacionados con electrónica y comunicaciones;

** centros de exportación de servicios profesionales;

** investigación y desarrollo;

** nanotecnología y nanociencia, y

 ** fabricación de bienes 4.0, entre los que se encuentran la inteligencia artificial, robótica, Internet de las cosas, realidad aumentada y virtual y simulación.

En este abanico de actividades productivas que se caracterizan por el uso intensivo de tecnología y requiere capital humano altamente calificado anida una promesa hecha por referentes de la industria a los legisladores de que se crearán 215.000 puestos de trabajo de alta calidad para jóvenes profesionales y se exportará por valor de US$ 15.000 millones en el 2030.

Muchos países aplican políticas orientadas al desarrollo de estas actividades mediante distintos tipos de incentivos, ya que son las que más crecen a escala global y muestran el mayor potencial para las próximas décadas.

De todos modos, así como está, el nuestro ya se encontraba entre los 10 países con mayor potencial en este rubro y representa el 4to complejo exportador de la Argentina, detrás del oleaginoso, que cada año genera unos US$ 18.000 millones, de los cereales que ingresan US$ 6.000 millones, luego viene el sector automotor y casi pegados los servicios basados en conocimiento, ambos en torno de los US$ 5.500 millonez y US$ 6.000 millones cada uno.

Cuenta con más de 30 polos y clusters de servicios en todo el país, que reúnen a 1.460 empresas. Más de la mitad se concentra en 4 jurisdicciones: Córdoba, CABA, Buenos Aires y Santa Fe, y la actividad principal está vinculada al software y servicios informáticos.

Si se sumara el empleo directo en software, biotecnología, ingeniería, servicios profesionales y producciones audiovisuales, entre las principales actividades que unen el uso intensivo de la tecnología y el capital humano altamente calificado, totalizaría una dotación mayor a 430.000 personas: entre 2007 y 2017 creció 65% más que en el resto de la economía, frente a ventas que, en el mismo período, se incrementaron 70%, casi 6 veces más que el avance general.

Es un punto de partida, porque un eventual mayor desarrollo multiplicará la productividad de otras ramas productivas, como construcción, textil, manufacturas, alimentos, automotriz, comercio y agroindustria. Detrás de las cifras, hay éxitos cualitativos de enorme trascendencia, como el Metegol, una realización de uno de los principales estudios de animación argentinos, Mundoloco, sobre la idea de Juan Campanella, Jorge Estrada Mora y Gastón Gorali, que exporta el 80% de su producción y compite de igual a igual con lo más granado del mundo, pero con historias propias y originales.

 Otras experiencias de fuste, como una estación meteorológica que permite monitorear diversas variables ambientales del contexto, combinando sensores de precisión e inteligencia artificial para la toma de decisiones, principalmente en ciudades y el campo, ha sido desarrollada por una pyme nacional basada en internet de las cosas (IOT), Inipop, y hubo otros hallazgos for export, como el robot colaborativo de la firma suizo-sueca ABB incorporado en el centro de distribución de Telefónica Argentina.

O el uso de cámaras con reconocimiento facial para promover la seguridad pública, que le brindan al país la posibilidad de liderar la IA en la región, a condición de que acompañe el marco regulatorio. Son alicientes que marcan el camino, aunque resta mucho por transitar.

Mientras en el mundo las exportaciones de servicios equivalen a casi 30% de las de bienes, en Argentina, de 25,2% que ocupaban en 2017 bajaron el año pasado al 23%. Venían del 22,1% en 2016, porcentaje al que habían arribado desde el 24,7% en 2015, luego de un 20,3% en 2014, de 18,1% en 2013 y de 18,8% en 2012.

 En 2011 habían sido de 18,5%, de 19,1% en 2010 y de 19,8% en 2009, cuando aún los commodities reforzaban los ingresos por los bienes físicos colocados en el exterior, de acuerdo con el informe de Elizondo.

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