miércoles, 8 de julio de 2015

FRANCISCO SE VIO CON EVO Y PIDIÓ UN DIÁLOGO CON CHILE

LATINOAMÉRICA / SERGIO RUBÍN / clarin.com 

Foto: REUTERS 


Fue una alusión implícita, pero clara. El Papa Francisco, finalmente, se pronunció en favor de un diálogo entre Bolivia y Chile sobre la posibilidad de una salida al mar que la nación boliviana tanto reclama. 



Los bolivianos no debieron esperar mucho para escuchar esas palabras que fueron una suerte de música para sus oídos. Porque las pronunció a poco de llegar a La Paz desde Quito, en un encuentro con la sociedad civil, en la catedral local, como parte de su discurso.

Los conceptos del pontífice fueron –al mejor estilo eclesiástico–, cuidados, medidos, pero inequívocos. Textualmente dijo: “El desarrollo de la diplomacia con los países del entorno, que evite los conflictos entre pueblos hermanos y contribuya al diálogo franco y abierto de los problemas, es hoy indispensable. Hay que construir puentes en vez de muros. Todos los temas, por más espinosos que sean, tienen soluciones compartidas, razonables, equitativas y duraderas. Y, en todo caso, nunca han de ser motivo de agresividad, rencor o enemistad que agravan más la situación y hacen más difícil su resolución”.

El hecho de que el Papa haya invitado al diálogo es particularmente relevante porque Chile –como ocurre con Gran Bretaña ante el reclamo argentino por las Malvinas– no quiere siquiera hablar de la cuestión con Bolivia, país que perdió el acceso al mar tras la Guerra del Pacífico, a fines del siglo XIX.

De hecho, La Paz tiene hoy en trámite un recurso ante el tribunal de La Haya para pedirle que inste a Chile a sentarse a conversar. La presidenta chilena Michelle Bachelet, estuvo a comienzos de junio con Francisco en el Vaticano y, según algunas fuentes, salió algo tensa de la reunión con el pontífice.

Se especuló que ello se habría debido a que el Papa le habría transmitido su opinión favorable a un diálogo de Santiago con La Paz. Y, acaso, que algo diría en ese sentido durante su visita a Bolivia. El Papa llegó al aeropuerto de El Alto, el más alto del mundo, ubicado a 4.100 metros sobre el nivel del mar, a media tarde.

Precisamente, por la altura, Francisco era seguido de cerca por un equipo de emergencias médicas ante un eventual apunamiento (un ministro boliviano dijo que el Papa estaba dispuesto a mascar coca para evitarlo). Jorge Bergoglio, de 78 años, sufrió cuando era joven la ablación de una pequeña parte del pulmón derecho, lo que le redujo levemente la capacidad respiratoria.

En su discurso en la estación aérea, Francisco dijo que Bolivia “está dando pasos importantes para incluir a amplios sectores en la vida económica, social y política del país”. Pero señaló que todo ello “requiere colaboración ciudadana, diálogo y participación de los individuos y los actores sociales en las cuestiones que interesan a todos”.

Tras señalar que “el progreso integral de un pueblo incluye el crecimiento en valores (…) y la convergencia en ideales comunes que consigan aunar esfuerzos sin excluir a nadie”, advirtió: “Si el crecimiento es sólo material, se corre el riesgo de volver a crear nuevas diferencias, de que la abundancia de unos se construya sobre la escasez de otros”.

Luego Francisco se subió al papamóvil y, en su camino al centro, se detuvo un momento para orar en el lugar donde fue asesinado en 1980, en plena dictadura, el sacerdote jesuita Luis Espinal. Tras un paso por el arzobispado, fue al palacio de gobierno para realizarle una visita de cortesía al presidente Evo Morales, quien dio un giro respecto de su opinión sobre la Iglesia tras la elección de Jorge Bergoglio como Papa.

En efecto, Morales decía en 2006 que la Iglesia era un resabio colonial que había que desterrar del país. Pero, tras ver varias veces a Francisco, incluso en un encuentro de movimientos populares, cambió rotundamente. Este martes dijo que jamás imaginó a un Papa involucrado en las luchas populares, como el actual, y llamó a los movimientos populares a aliarse con el pontífice para “liberar a los pueblos”.

Finalmente, en el encuentro con la sociedad política, Francisco cuestionó el sistema económico internacional como viene haciéndolo durante su pontificado. “Si la política se deja dominar por la especulación financiera o la economía se rige únicamente por el paradigma tecnocrático y utilitarista de la máxima producción, no se podrán ni siquiera comprender, y menos aún resolver, los grandes problemas que afectan a la humanidad”, consideró.

Y, en un país donde no faltan los roces entre el Gobierno y la Iglesia, el Papa afirmó que el cristianismo tuvo “un papel importante en la formación de la identidad del pueblo boliviano” y que hoy contribuye con “su mensaje”.

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