miércoles, 11 de abril de 2012

DOCUMENTO

Matar a los viejos



Ancianos como objetivo del ajuste fiscal global.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La ruptura del Estado de Bienestar acarrea el final del Estado de Solidaridad. Que quienes trabajaron toda su vida pasen a la categoría de enemigos de la estabilidad económica, es muy grave para la condición humana. Tambien lo es que quienes llegan al final de su vida como trabajadores activos descubran que les cambian las condiciones socioeconómicas, y resultan una carga para la sociedad a cuyo sustento contribuyeron en sus días anteriores.
 
Pero se afirma que los sistemas previsionales no han contemplado la realidad de la longevidad y que hay que ser realistas: los humanos viven más tiempo y eso tiene un costo.
 
Según el FMI (Fondo Monetario Internacional), es "esencial" permitir que la edad de jubilación aumente tanto como la longevidad esperada, a causa del riesgo financiero que supone el envejecimiento de la población. El organismo multilateral apunta a que los gobiernos deberian imponer la medida. Como alternativa, señala que se podrían pagarse incentivos a los particulares para que estos retrases su jubilación.
 
La institución dirigida por Christine Lagarde destaca que retrasar la edad de jubilación prolonga el período de acumulación de recursos jubilatorios y acorta el período de uso de los mismos: "Es importante que las entidades que ofrecen pensiones puedan actuar con flexibilidad: si no es posible incrementar las contribuciones o subir la edad de jubilación, posiblemente haya que recortar las prestaciones".
 
"La divulgación de información más completa sobre la longevidad y su impacto financiero contribuiría a aclarar mejor las consecuencias", advierte.
 
De acuerdo al FMI, si el promedio de vida hacia el año 2050 aumentara 3 años más de lo que se espera actualmente, "los costes del envejecimiento, que ya son enormes, podrían aumentar 50%", tomando como referencia el PIB de 2010.
 
Así, el FMI ha alertado del riesgo financiero que supone el envejecimiento de la población, por lo que ha destacado la importancia de combinar el "aumento en la edad de jubilación y de las contribuciones a los planes" de pensiones con "recortes de las prestaciones futuras". 
 
En el capítulo 'El impacto financiero del riesgo de longevidad' del Informe sobre la Estabilidad Financiera Mundial (GFSR por sus siglas en inglés), el FMI considera "esencial" permitir que la edad de jubilación aumente a la par de la longevidad esperada, algo que podría ser impuesto por los gobiernos o realizarse mediante la oferta de incentivos a los particulares para que posterguen su jubilación.
 
La institución considera que una longevidad inesperada más allá de las previsiones constituye "un riesgo financiero" para los gobiernos y las entidades que ofrecen prestaciones definidas, que tendrán que pagar más de lo esperado en pensiones y prestaciones de la seguridad social.
 
El informe reconoce que, aunque los Gobiernos y las entidades que ofrecen pensiones se han preparado para las consecuencias financieras que podría acarrear el envejecimiento de la población, las proyecciones demográficas en las que se han basado sus previsiones han subestimado constantemente la longevidad de la sociedad. 
 
Entonces, aunque los Gobiernos y las entidades del sector privado que ofrecen pensiones se han estado preparando para las consecuencias financieras del envejecimiento de la población, se han basado en proyecciones demográficas que en el pasado han subestimado constantemente cuántos años vive la gente. Por su parte, los particulares se exponen al riesgo financiero de agotar los recursos jubilatorios.
 
El FMI señala que los particulares podrían agotar los recursos jubilatorios.
 
Por lo tanto, el riesgo debe estar distribuido entre los particulares, los organizadores de los planes de pensiones y el gobierno. 
 
Según el informe, se podría recurrir a los mercados de capital para transferir el riesgo de longevidad de los planes de pensiones a quienes tienen más capacidad para gestionarlo.
El jefe de la investigación fue el español José Viñals, responsable del Departamento de Mercado de Capitales del FMI, quien no dudó en mencionar lo que llama “riesgo de longevidad”. 
 
Para los países emergentes, el coste adicional sería del 25%. 
 
En términos absolutos, decenas de miles de millones de dólares a escala global. Eso supone una amenaza para para la solvencia de las entidades privadas.
 
Según ha explicado el propio Viñals en la rueda de prensa en la que ha presentado el informe, “vivir más es bueno, pero conlleva un riesgo financiero importante. Nos va a costar más como individuos, a las corporaciones y a los Gobiernos. Por eso debemos preocuparnos ahora por los riesgos de la longevidad, para que los costes no nos atosiguen en el futuro”.
 
En 1750, la esperanza de vida en el momento del nacimiento en los países de la Europa occidental no llegaba a los 40 años. Desde 1900, siguió un incremento hasta tocar los 80 en 2010. A escala global pasó de los 48 en 1950 hasta los 70 en el último año de referencia. Pero los cálculos cambian, según el FMI es la esperanza de vida cuando se tiene 60 años.
 
Naciones Unidas proyecta que para 2050 la esperanza de vida a partir de esa edad llegará a los 26 años en las economías avanzadas y a los 22 años en los países en vía de desarrollo. Eso significa que irá mejorando al ritmo de un mes por año. Tomando como referencia a los europeos de 60 años que vivían en 1910, la esperanza de vida era de 15 años. Un siglo después llegó a los 24 años.
 
Al vivir más la población, costará más dinero en pensiones y prestaciones a la seguridad social. 
 
El FMI pone como ejemplo los planes de pensiones privados en USA. “La empresas tendrían que multiplicar varias veces sus contribuciones para afrontar esos pasivos adicionales”, apunta. “Reconocer y mitigar este riesgo es un proceso que debe ponerse en marcha ahora”, remacha.
 
Tanto el sector público como el privado llevan años preparándose para amortiguar el impacto financiero del envejecimiento. Pero el FMI cree que se subestimó la evolución demográfica de la población y eso pesará “más de lo esperado”, en días difíciles para los presupuestos fiscales.
 
Christine Lagarde, directora gerente de FMI, quiere que la reunión en Washington DC en días más, permita definir una estrategia global. En ese contexto, exige a los Gobiernos que reconozcan que el envejecimiento les puede crear un serio problema en el futuro y que es un riesgo. Para neutralizar sus efectos, recomienda combinar el aumento de la edad de la jubilación con otras medidas como el recorte de las pensiones y la posibilidad de que los Estados contraten con aseguradoras privadas la cobertura de ese "riesgo de que la gente viva más de lo esperado".
 
Los economistas del organismo plantean también que los propios individuos aumenten su ahorro a través de planes de pensiones, recomienda que se facilite o incluso obligue a contratar rentas vitalicias y también apoya el uso de las hipotecas inversas.
 
El Fondo también pide más transparencia a los países a la hora de informar sobre la tendencia del envejecimiento y como se están preparando para financiar la jubilación.
 
El FMI concluye recordando que todas estas reformas “tardarán años en dar resultado” y cualquier retraso en el proceso dificultará hacer frente al reto. “Prestar atención al envejecimiento de la población y al riesgo de la longevidad adicional forma parte del conjunto de reformas necesarias para restaurar la confianza en la viabilidad de los balances del sector público y privado”, afirmó el FMI.

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