domingo, 31 de diciembre de 2017

SIN ELECCIONES, LA SUCESIÓN DE AGUER SERÁ UNO DE LOS HECHOS POLÍTICOS DE 2018

SOCIEDAD / EL ROL DEL PAPA 



(INFOCIELO) - En un 2018 sin elecciones, uno de los hechos políticos que más expectativa genera en La Plata es quién será el elegido por Francisco para suceder a Héctor Aguer en el Arzobispado de la capital Bonaerense. 


El ala más dura de la gestión Vidal ya sabe que habrá un cambio rotundo pero igual vigilan en detalle cada movimiento. Aguer cumplirá 75 años el próximo 24 de mayo y, según una disposición del Papa Francisco, así le llegará la edad de jubilarse.

Por la relación tirante entre ambos, será muy difícil que su renuncia no sea aceptada. Hasta hace un tiempo, se hablaba de un giro moderado. Por eso, se llegó a pensar en Alberto Bochatey, Obispo Auxiliar de La Plata. Pero la histórica designación del cura villero Gustavo Carrara como Obispo Auxiliar porteño agregó incertidumbre.

“Esa designación fue un mensaje para el macrismo y por qué no esperar ahora algo similar” a nivel provincial, reflexiona en diálogo con este portal un dirigente vinculado a ese ámbito. Tampoco se preveía que el Papa iba a meter tanto la cuchara en las cuestiones vernáculas pero con Mario Poli en CABA y Oscar Ojea en el Epsicopado, sólo le faltaría La Plata, segunda Arquidiócesis en importancia, para la “triple corona”.

Con ese escenario, según pudo reconstruir INFOCIELO, quien suena es el actual rector de la Universidad Católica Argentina, monseñor Víctor Fernández. “Tucho”, como se lo conoce, es el hombre de más estrecha confianza en el país del Papa.

Como se dice en política, “Fernández es Bergoglio”. No se descuenta un tapado. “Además, puede ser una manera de foguear a Tucho para que después siga su carrera por qué no como reemplazo de Ojea”, dijo a INFOCIELO una fuente que supo ejercer funciones en Italia.

Este religioso cordobés de 55 años viene siendo promovido por Francisco, quien lo designó Arzobispo en 2013, lo que le abrió la puerta a una carrera dentro de la dirigencia de la Iglesia que hasta Benedicto XVI se le había negado.

Otra opción es que, tras su paso por La Plata, el Papa se lo quiera llevar para formar parte de su gabinete. Fernández ya ocupa un cargo en la Conferencia Episcopal Argentina, donde es Presidente de la Comisión de Fe y Cultura.

En Río Cuarto tuvo un extenso trabajo en el dictado de Catequesis y en la formación de laicos. Además cuenta con más de 350 publicaciones en Argentina y en varios países de América Latina y Europa. Todo un cuadro.

La intriga palaciega no termina ahí y, se sabe, desde Gobernación siguen atentamente este proceso. A quienes toca más de cerca este recambio es Joaquín de La Torre y a Julio Conte Grand, dos reconocidos integrantes de ala más conservadora de la curia.

El ministro de Gobierno es un hombre fuerte de la UCA y además primo de monseñor Nicolás Baisi, Vicario de La Plata (el otro auxiliar de Aguer pero con más responsabilidad).

Es más, hasta se comenta que Aguer elegiría San Miguel como lugar de retiro. En tanto, el Procurador de la Corte es del Opus Dei. En tándem, fueron los que impugnaron la puesta en marcha por parte del Ministerio de Salud del protocolo para los abortos no punibles. Se descuenta que buscarán influir de alguna manera en la elección de “El Sucesor”.

AGUER VS. BERGOGLIO

Justamente, la elección de Bergoglio como sumo pontífice marcó el principio del fin para Aguer. Sin bien entre ambos siempre existieron diferencias ideológicas, desde que el jesuita llegó a Roma se hicieron indisimulables.

Es más, el platense descartó una vuelta de página y nunca intentó un acercamiento con Francisco. Por el contrario, buscó contradecirlo en todas sus posturas y nunca se mostró permeable al nuevo momento de la Iglesia.

Por ejemplo, mientras el Papa mostraba una apertura de los encuadres cristianos hacia divorciados y gays, Aguer reforzaba su prédica a favor del matrimonio, la familia y la unión “natural” del hombre y la mujer.

Los que conocen estas internas explican que ese enfrentamiento tenían su razón de ser en que “eran las dos mentes más preclaras” de la iglesia nacional.

“Bergoglio era el Aguer de izquierda y Aguer el Bergoglio de derecha”, resumen.

LO QUE DEJÓ AGUER

Sin duda, el retiro de Aguer marcará el fin de una época. Más allá de sus posicionamientos públicos, quienes trabajaron con él y hablaron con este portal remarcan la existencia de un “legado importante”, en el cual enmarcan, por ejemplo, la finalización de la Catedral -está entre las más importantes a nivel mundial-.

Otras cosas que señalan son el aumento de la matrícula del seminario y el crecimiento que han tenido las escuelas parroquiales, aquellas que no pertenecen a una congregación y que generalmente dependen de iglesias de barrios.

Desde el entorno de Aguer lamentan que, seguramente, sólo será recordado por sus duras posturas -a veces ofensivas hacia las minorías- contra el matrimonio igualitario, la interrupción del embarazo, la diversidad sexual y la conformación y estilo contemporáneo de las familias.

Sin embargo, no quieren dejar de destacar su sentimiento “nacionalista” y de “defensa del trabajo argentino”.

Su padrinazgo en el Astillero Río Santiago sería, ejemplifican, una muestra de ello.

Una de las manchas de su período, (que comenzó el 2000 tras la salida Carlos Galán) es el papel que asumió en 2003 de “fiador” moral y material del banquero Francisco Trusso, quien había estado prófugo y después preso ocho años por haber estafado a 70 mil clientes y ahorristas. (EA)

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