domingo, 17 de enero de 2016

2 SEMANAS PARA FEBRERO, ¿YA TIENEN LOS VOTOS PARA EXTRAORDINARIAS?

CLAVES / NEGOCIACIONES DECISIVAS 



 Gracias a los Lanatta y Víctor Schillaci, y la incompetencia de la Policía Bonaerense y Gendarmería Nacional, fue una 1ra. quincena de enero ajetreada para la opinión pública que pudo distraerse sin pensar en la inflación. En el interín, se suponía, la Administración Macri intentó aprovechar la situación para anudar acuerdos con fuerzas políticas opositoras para lograr aprobar, durante febrero, varios proyectos de leyes muy importantes. Faltan 2 semanas para febrero, ¿hay avances en la tarea?, es la pregunta que se hace el conductor de Sin Saco y Sin Corbata (Concepto FM). 


 Un viejo dicho del mundo político sostiene que “a gobernar, se aprende” y eso se puede aplicar a la Administración que encabeza Mauricio Macri. Sin embargo, algunos pueden argumentar que el actual Presidente de la Nación tuvo 8 años como Jefe de Gobierno porteño, lo que implica que ya tiene un largo aprendizaje en las lides de la gestión pública.

Nada es tan lineal ni tan sencillo, dado que cada ecosistema político tiene requerimientos, demandas, capacidad, poder y formas muy diferentes. Una cosa es negociar con un legislador porteño que cede su voto por un subsidio para un club en Almagro o por la habilitación de un boliche en Flores que un senador nacional que puede ser “aliado” de un grupo económico, que responde a un gobernador y los intereses de una provincia o que apunta a una candidatura o cargo partidario en el mediano plazo.

Ya lo vivió María Eugenia Vidal cuando tuvo que negociar con el peronismo y el massismo partidas de miles de millones de pesos con la frialdad más absoluta, sin que primara el interés de los bonaerenses (pero usando ese argumento para alcanzar sus metas) y donde todas las partes estudiaban efectos políticos de las decisiones que se estaban resolviendo.

 En 2 semanas, el Gobierno descabezó las conducciones de todas las fuerzas de seguridad y militares. En el Ejercito pasaron a retiro 23 generales, casi todos aliados del ex Jefe, César Milani; en la Marina 2 contraalmirantes y 4 brigadieres en la Fuerza Aérea. Fue una cirugía mayor y dos menores. Y las repercusiones fueron buenas, salvo para el milanismo.

 Por su parte, el Ministerio de Seguridad hizo lo propio con las fuerzas de seguridad. El resultado fue el fiasco de la semana pasada con los prófugos y el siguiente fiasco con el supuesto video de la captura y liberación de Cristian Lanatta y Víctor Schillaci.

Fueron 2 inmensos golpes a la credibilidad de Patricia Bullrich y Eugenio Burzaco. Sin embargo, en esa misma semana, hubo 4 inmensos operativos antidrogas que, por efecto de los errores cometidos, el Gobierno, que promete combatir al narco, no supo celebrar. La negociación del Presupuesto 2016 en la Provincia de Buenos Aires y el caso de los 3 fugados han generado enormes enseñanzas para el macrismo.

Por ejemplo, se terminó la discusión entre Jaime Duran Barba y Marcos Peña sobre qué posición tomar respecto a la herencia. El asesor ecuatoriano proponía no tratar el tema, dejarlo pasar. El Jefe de Gabinete tenía la posición contraria. Por eso el lunes 11/01 salió el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, y comenzó a dejar en claro, con números contundentes, las dimensiones del desastre que dejó Cristina Fernández y sus ministros.

 También por este giro en la Casa Rosada conocemos que Julio De Vido tenía una caja de seguridad en su baño, que Amado Boudou tenía una disco al lado de su oficina o que la Casa Rosada estaba invadida por cucarachas y tenía las canillas rotas. Pero también por esta misma causa, se reveló el aparato clientelar político que había en el Estado o se rescindió el sospechoso contrato entre Aerolíneas Argentinas y Sol Líneas Aéreas.

 Según diversas fuentes, 6 de las mayores auditorías que se han realizado están completasy van a ser dadas a conocer en los próximos días. El plan de la Casa Rosada es desnudar la corrupción kirchnerista, el abuso en el uso del dinero del Estado en beneficio partidario o personal y dejar en claro que el inmenso ajuste que se está haciendo (y que será necesario hacer en los próximos años) tiene como origen el despilfarro, la impunidad y el desprecio por la ley que tuvo Cristina Fernández y sus funcionarios.

 El macrismo está comprendiendo que en este mes de gestión han pagado un inmenso costo político por muchas medidas incómodas, poco simpáticas y hasta abusivas que tomaron y que no han sabido explicar el motivo que los llevó a adoptar esas decisiones.

En el fondo, reproducen algo que ya se vivió con Mauricio Macri al frente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en muchísimas oportunidades. Puede sonar duro, pero a Mauricio Macri le falta un “lenguaraz”.

Carlos Saúl Menem tuvo a Carlos Corach, Néstor Kirchner tuvo a Alberto Fernández y Carlos Kunkel, Cristina Fernández tuvo a Aníbal Fernández y, en un lejano 2do. lugar, a Julio de Vido.

Lo mismo ocurre con María Eugenia Vidal, aunque Federico Salvai y Hernán Lacunza aparecen ya como potenciales voceros “de combate” de la gobernadora y no 'lenguaraces institucionales'. El macrismo ha usado el lenguaje de gestos muy bien.

La reunión con los candidatos presidenciales, con la cúpula del radicalismo, con los gobernadores; el saludo de Navidad y Fin de Año y, esta semana, el anuncio de que Mauricio Macri se atenderá en hospitales públicos, que viajará a Davos (si se recupera del hematoma en la zona de la costilla fracturada) en avión comercial de Air France con Sergio Massa, y que recibirá a las hijas del ex fiscal Alberto Nisman, en la Quinta de Olivos, el día en que se cumplirá 1 año de su sospechosa muerte. 

Pero detrás del gesto debe haber contenido, una agenda de acción, un objetivo bien definido. Por ejemplo, luego de la foto con los ex candidatos presidenciales, se avanzó en diversos (y fructíferos) acuerdos con Sergio Massa y el Frente Renovador, que dieron como resultado que el intendente de Tigre viajaría a Davos con el Presidente de la Nación, el massismo fue clave en la aprobación del Presupuesto 2016 de Buenos Aires y, como premio, el equipo de Ricardo Delgado se prepara para desembarcar en la Secretaría de Obra Pública y tendrá a su cargo las licitaciones que realizará el Gobierno en los próximos años. Una caja inmensa.

 Sin embargo, con Daniel Scioli y con Margarita Stolbitzer se avanzó poco y nada; como con los gobernadores. Si bien es cierto que los encuentros cara a cara con cada titular de una provincia se están negociando desde obras públicas, hasta financiamiento y apoyo a los proyectos del macrismo en el Congreso; los anuncios son casi nulos, casi como si se estuviera trabajando en una etapa exploratoria.

 De la experiencia bonaerense, el macrismo comprendió que en febrero deberá ser una aplanadora en el Congreso. Debe citar a sesiones extraordinarias, presentar un inmenso paquete de leyes que deben ser aprobadas a libro cerrado y, para ello, deben tener asegurados los votos antes de hacer el llamado parlamentario. Según el “poroteo” que lleva adelante la Casa Rosada, en el Senado, la ruptura del Frente para la Victoria ya es un hecho.

El kirchnerismo ha quedado separado del peronismo, ahora sólo falta negociar las condiciones para que el conjunto de senadores peronistas apoye la agenda macrista. En ese sentido, los cambios en el Presupuesto 2016 serán clave, dado que como en la Provincia de Buenos Aires, el aumento de fondos para los gobernadores terminará por inclinar la balanza a favor de la Casa Rosada.

 Por esos efectos inesperados, pero buscados, de una negociación, en 2016, los intendentes de la Provincia de Buenos Aires van a tener acceso a más dinero que cuando gobernaba Daniel Scioli. Eso mismo se replicará a nivel nacional. Con los cambios que ya se han instrumentado en los precios de extracción de crudo y los que se anunciarán de gas, las provincias petroleras van a sumar hasta $2.000 millones más a sus arcas en este año. Con esos fondos, sus votos a favor del oficialismo están asegurados.

 ¿Es imprescindible que para desarmar al kirchnerismo haya que recurrir a inyecciones ingentes de dinero? El ecosistema político argentino funciona “lubricado” por dinero. Casi no hay municipio o provincia que haya comenzado 2016 con los números en azul. La campaña vació las cajas. Los que quedaron, luchan por su supervivencia; como los que recién llegan al poder.

 Néstor Kirchner supo construir poder usando el dinero casi inagotable que producían las exportaciones de las materias primas. El populismo, tanto argentino como latinoamericano, en este siglo XXI, no es hijo de la prédica de Ernesto Laclau y Chantall Mouffet; es fruto de una soja a US$ 600 y un barril de crudo a US$ 100.

Cuando finalizó el ciclo de precios alcistas, el populismo comenzó a agonizar. Tal y como suele ocurrir, luego de un ciclo de despilfarro populista viene uno de ajuste conservador. La fiesta de unos la pagan los otros.

El populismo deja el dulce sabor del gasto sin control y los conservadores aparecen como expoliadores de las clases más pobres. Es un ciclo que se ha repetido varias veces en la Argentina y en la región. Por eso es clave contar las características de la “Fiesta Kirchnerista”.

Contar la herencia no es victimizarse ni derivar responsabilidades, es poner en claro los costos de un gestión irresponsable que repartió lo que había y, cuando no hubo más, trató de repartir el doble. Pero también, para que quede claro que lo repartido fueron migajas ante lo que se robó.

 Periodistas con sueldos exorbitantes o medios con pautas millonarias son sólo ejemplos de la financiación del “relato” kirchnerista. No hubo ideología, hubo interés monetario, avaricia, conveniencia económica. Hoy, se reclaman derechos que antes no se respetaron, usando en contra del macrismo el formalismo, la institucionalidad y la constitucionalidad que el kirchnerismo nunca respetó, que despreció y que ignoró.

 Martín Sabatella haciendo conventillo frente a la puerta del AFSCA, Víctor Hugo Morales saliendo en 40 medios de comunicación diciendo que está censurado, el intempestivo cierre de Sol Líneas Aéreas, Axel Kicillof haciendo de columnista en la página de Facebook de Cristina Fernández, Julio de Vido apropiándose de la cuenta de Twitter del Ministerio de Planificación, y José Ottavis saliendo con Vicky Xipolitakis son sólo síntomas de un régimen que no puede comprender que ya no tiene el poder, que ya no tiene el control de la caja, que ya no gobierna.

 Mauricio Macri se ha impuesto una inmensa agenda como Presidente de la Nación. Los votantes le han impuesto a Mauricio Macri una agenda aún más importante para su Gobierno. La opinión pública y los medios están “apurados”, quieren ver “goles” todos los días, todo el tiempo.

La demanda es creciente. El dato, el hecho y la revelación deben ir al mismo tiempo de los gestos y la negociación. Al fin y al cabo, a gobernar, también se aprende.

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