sábado, 26 de enero de 2019

ENCUENTRAN MUERTO A JULEN

PANORAMA / POZO DE TOTALÁN (MÁLAGA) 



(U24) - Los enormes esfuerzos de los equipos de rescate resultaron vanos Julen, el niño de dos años que cayó en un pozo en Totalán (Málaga) el domingo (13/01), fue encontrado muerto después 13 días búsqueda. 


 Un agente de la Guardia Civil fue el último en participar en los trabajos de rescate del pequeño, después de que los miembros de la Brigada de Salvamento Minero abrieran una galería para acceder a la perforación en la que había caído el pequeño desde un pozo auxiliar que costó enormes esfuerzos horadar por las dificultades que planteaba el terreno.

 El de la brigada fue un trabajo arduo y lento. Para que pudieran cavar el túnel horizontal que los llevara hasta Julen debieron superar numerosos obstáculos y tomar grandes medidas de seguridad. Incluso tuvieron que realizar hasta cuatro veces pequeñas detonaciones de explosivos para derrotar a la roca.

 En los primeros días de la operación de rescate se barajaron algunas otras opciones para acceder al lugar donde se presumía que estaba el menor. Las alternativas incluían un túnel horizontal realizado por una pequeña tuneladora, pero varios problemas durante los sondeos, principalmente deslizamientos del terreno, hicieron que los esfuerzos se centraran en la excavación paralela al pozo donde cayó el menor. Y, aunque se planteó la realización de dos prospecciones, finalmente se acometió solo una, por la que entraron los mineros que llegaron finalmente hasta Julen.

 Desde la tarde del domingo 13 de enero, los equipos de rescate trabajaron día y noche para encontrar al niño, que cayó en el pozo de aproximadamente 110 metros de profundidad y 25 centímetros de ancho cuando la familia se encontraba en la finca de un familiar, don de habían ido para preparar una paella.

 El niño se precipitó por la perforación, que careció de los permisos autonómicos y municipales, sin que ninguno de los presentes pudiera hacer nada para evitarlo. El padre del menor aseguró que apartó las piedras que había junto al agujero y llegó a escuchar a su hijo llorar.

Al avisar a los servicios de emergencias, se puso en marcha un operativo de rescate. Paralelamente, la Guardia Civil comenzó una investigación para reconstruir los hechos “como ocurre en cualquier otra desaparición”, según explicaron fuentes de este cuerpo de seguridad.

Además, el juzgado de Instrucción número 9 abrió diligencias para aclarar lo sucedido. Las tareas de rescate estuvieron coordinadas por Ángel García Vidal, delegado del Colegio de Ingenieros de Caminos en Málaga, que trabajó con el Colegio de Ingeniero de Minas y la Guardia Civil y que mantuvo la esperanza de encontrar a Julen con vida hasta el final.

Las tres administraciones —Gobierno, Junta y Diputación Provincial— trabajaron con el apoyo del Ayuntamiento de Totalán. En total se desplegaron sobre el terreno cerca de 300 efectivos, entre Bomberos, Servicio de Emergencias 112, Protección Civil, Guardia Civil, Policía Nacional y equipos técnicos de diferentes empresas privadas.

 Los bomberos introdujeron primero una cámara en el pozo, pero tocó fondo a unos 71 metros de profundidad debido a un tapón de tierra, posiblemente fruto de un desprendimiento. En ese lugar, el dispositivo captó la imagen de una bolsa de juguetes, que según afirmó la familia es la que Julen llevaba en el momento de la caída.

 El equipo de rescate llegó a sacar 60 centímetros de tierra y roca de dicha obstrucción, pero debido a la lentitud de la operación, finalmente el equipo se decantó por las perforaciones.

 Julen tenía dos años. Sus padres, José Roselló y Victoria García, son vecinos muy conocidos en la barriada de El Palo, en Málaga, al pie de la sierra donde se encuentra Totalán.

En 2017 falleció su otro hijo, Óliver, cuando tenía tres años. Murió de forma repentina mientras paseaba por la playa junto a sus padres.

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