miércoles, 25 de noviembre de 2015

BANFIELD SE QUEDÓ CON EL ÚLTIMO PASAJE POR UN GOLAZO DE CAZARES

FÚTBOL / LIGUILLA PRE SUDAMERICANA 

FOTO: TÉLAM


La lógica no es patrimonio del fútbol, un juego imprevisible. Pero en este caso, se impuso la coherencia de la tabla. Por algo Banfield (50) terminó octavo y Argentinos (33), vigésimo. 


Entonces, esos 17 puntos de distancia entre uno y otro se reflejaron en este mano a mano que superó el Taladro, que ahora buscará la clasificación a la Copa Sudamericana ante Aldosivi.

Sorprendió Banfield. No por el hecho de haber logrado el gol. Sin dudas, lo mereció por su búsqueda en el primer tiempo. El asombro que se produjo en las tribunas y generó el estallido de las gargantas tuvo que ver con la manera en la que se logró el quiebre del resultado. Sergio Vittor salió jugando desde el fondo con autoridad. Y encaró con libertades.

l pase a Juan Cazares fue el preludio de ese disparo misilístico que explotó en la red de Adrián Gabbarini. No había otro futbolista capaz de convertir ese golazo. Por jerarquía, el ecuatoriano era más que cualquier otro jugador en el Florencio Sola.

Aunque también Vittor tuvo una noche destacada. Por la acción que desembocó en la apertura del marcador y porque fue un baluarte en la defensa, a tal punto que se animó a tirarle un sombrerito a Lautaro Rinaldi en el comienzo.

Ese gol de Cazares fue un testimonio de la identidad de Banfield, un equipo que apuesta al ataque, que tiene intensidad, que no revolea la pelota. A bordo del 4-3-3 que pergeñó Matías Almeyda y tuvo su continuidad con Claudio Vivas, dominó el juego.

Y si hubiera tenido mayor profundidad y puntería, el primer tiempo habría terminado con un triunfo más holgado. Pero falló Giovanni Simeone. Argentinos fue demasiado mezquino, el síntoma de un equipo que está en las últimas. De hecho, anoche fue el último partido de Néstor Gorosito.

No obstante, reaccionó en el segundo tiempo. Y a los sesenta segundos, sacudió el arco de Enrique Bologna con un tiro de Rinaldi que pegó en el travesaño. Ese cambio de postura de Argentinos generó espacios para Banfield, que jugó de contra.

Pero Simeone y Cuero fallaron frente a Gabbarini. Advirtió esta situación Vivas. Y metió mano. Por eso reemplazó al hijo del Cholo y al colombiano y le dio pista a Lucas Viatri y a Walter Erviti. Y Gorosito, que había mandado a Joaquín Laso (lateral) de “8”, movió el banco.

Sin embargo, nunca logró que su equipo tuviera contundencia. A pesar, incluso, de ese gol bien anulado a Nahuel Rodríguez. Hubiera sido injusto. Mereció otro gol Banfield, que no lo pudo liquidar antes. (www.clarin.com)

No hay comentarios:

Publicar un comentario