sábado, 28 de noviembre de 2015

DANZA DE NOMBRES PARA PRESIDIR EL NUEVO INDEC

SOCIEDAD / POLÍTICA 



FRANCISCO JUEGUEN - LA NACION 

Será el fin de la usina del relato kirchnerista. Entre las profundas medidas que prepara el próximo gobierno a partir del 10 de diciembre está la reparación del desmantelado Indec -intervenido desde enero de 2007- y de sus estadísticas. 


El desafío es grande y tendrá consecuencias directas en la política económica del gobierno de Mauricio Macri. Para conseguir los dólares que escasean en el Banco Central (BCRA) y que permitirían a la Argentina volver a crecer, Alfonso Prat-Gay -uno de los denunciantes en la Justicia de cómo la manipulación de los datos del PBI benefició a algunos bonistas- buscará reconstruir la confiabilidad para acceder a los mercados.

Parte de esa tarea requiere datos oficiales creíbles. Se buscan habilidades técnicas y políticas. No son muchas las figuras que pueden convencer de un verdadero cambio de cara a la sociedad.

Pero, además, el Indec mantiene una compleja vida interna, en la que conviven los trabajadores de ATE-Indec (los que resistieron el desembarco de Guillermo Moreno), el gremio mayoritario UPCN (que favoreció la falsificación estadística), los trabajadores que lograron mantenerse al margen y aquellos que ingresaron para engrosar la "patota" de Moreno.

No hay nombres confirmados oficialmente, pero sí proyectos en danza. Todos ellos ya pasaron por el despacho de Prat-Gay, ministro del que dependerá directamente el nuevo Indec. Uno de las propuestas fue acercada por la diputada radical Patricia Giménez (ex directora del instituto estadístico de Mendoza y desplazada por el justicialismo de su provincia) y por Graciela Bevacqua (ex directora del área de Precios del Indec y primera expulsada del organismo en 2007).

Ellas serían directoras técnicas. No obstante, ese proyecto impulsa la presencia de un "interventor político" con un nombre que no genere dudas. En un primer momento surgió el de Manuel Garrido (fiscal que investigó la intervención del Indec). "Garrido no aceptó", contaron.

Ante la consulta de LA NACIóN, el ex candidato a diputado en la lista de Margarita Stolbizer, descartó contactos formales e informales. Ante la negativa, apareció una figura de peso institucional propio: el presidente de la Auditoría General de la Nacion (AGN), Leandro Despouy.

Cerca del radical dijeron que no tuvo ofrecimiento oficial, pero reconocieron que su nombre se impulsa desde varios sectores ligados a la reforma futura del Indec. El grupo de ex secretarios de Indec motorizado, entre otros, por Víctor Beker también se reunió con Prat-Gay días después de las elecciones con la intención de "asesorar" al nuevo gobierno.

Desde ese espacio creen que el nombramiento de un político en la cúpula del Indec sería contradictorio. "Cómo está pasando en todo el gabinete se necesita una figura técnica", estimaron. LA NACION intentó comunicarse con Bevacqua y Giménez pero no obtuvo respuesta.

No obstante, pudo conocerse que ambas estuvieron reunidas con Prat-Gay e incluso negociando con el futuro jefe de Gabinete, Marcos Peña. Las dos técnicas tienen el aval de ATE, un alto valor agregado clave. Según se supo, el nuevo Indec tardaría, no obstante, cerca de seis meses en crear datos creíbles, mejorar la situación laboral de los trabajadores y tratar de reconstruir la series desde 2007 de manera matemática.

"Entre los trabajadores del Indec hay expectativa en que, por fin, después de nueve años, se vaya la patota y la intervención", aseguró la ex coordinadora del IPC Nacional y delegada de ATE, Marcela Almeida. Sin embargo, agregó: "Hay incertidumbre por qué vendrá y qué harán.

Queremos volver a trabajar, el pase a planta para todos los que estábamos en 2006 en situaciones precarias y comenzar a recuperar las estadísticas. No le damos un cheque en blanco a nadie". Las dudas del gremio surgen de la segunda línea en danza, encabezada por José Donati, director general de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires.

Se trataría de una apuesta del riñón de Pro con una fórmula que ya mostró éxito en la ciudad. Es más, el IPC porteño es -junto al de las consultoras distribuidos por el Congreso- el utilizado para contrastar con la manipulación que mes a mes presenta el Indec sobre el dato de inflación. Pero la propuesta de Donati no tiene el aval de ATE.

Es más, en la misma dependencia porteña la conflictividad con ese gremio es alta. Además ATE cuestiona al organismo porteño porque "ingresaron varios hombres ligados al morenismo". Cerca de Donati niegan esa información y ratifican "la calidad de sus estadísticas".

Donati también se tomaría un tiempo para tener datos confiables y restablecer el dato de inflación. Como publicó El Cronista, en los proyectos en danza estaría también la idea de dividir al Indec en dos entes (uno que recolecte los datos y otro que los procese), como ocurre en Estados Unidos. Se trata de una línea interna de Pro, no avalada por los dos proyectos mencionados. (www.lanacion.com.ar)

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