jueves, 12 de abril de 2018

EL ESTADIO TENÍA FISURAS, GRIETAS Y FALLAS ANTES DE SER INAUGURADO

SOCIEDAD / EL ELEFANTE BLANCO DE CATAMARCA 



Por BRUNO YACONO / TN 

Poco tiempo después de su inauguración, el estadio Bicentenario de Catamarca exponía grietas, fisuras y graves fallas estructurales. Así lo pudo saber TN.com.ar al acceder al acta de recepción parcial del complejo, firmada por una comisión del ministerio de Obras y Servicios Públicos de esa provincia y por el entonces apoderado de Capdevilla S.A. y representante técnico de la construcción, Fernando Capdevilla. 


El documento, confeccionado el 23 de agosto de 2011, se firmó casi ocho meses después de que el exgobernador Eduardo Brizuela del Moral presentó al público las instalaciones del flamante estadio, un sueño que duró menos de seis años, tal como reveló este sitio la semana pasada.

En el escrito las autoridades enumeraron una importante cantidad de errores e irregularidades en la construcción, motivo por el cual no se llevó a cabo la recepción definitiva de la obra y se intimó a Capdevilla a que resuelva las falencias en un plazo de 30 días.

Incluso la junta habla de “un afán alarmante de la empresa” por aprovecharse del Estado y expone que la firma no respetó el diseño de las tribunas populares.

“Los ítems denunciados en el Anexo 2 no serán recepcionados por la Administración hasta su ejecución total”, dice el escrito.

En otras palabras, el propio gobierno que encargó la obra y pagó por ella se negó a recibir el estadio hasta que Capdevilla S.A. termine los trabajos.

Es que los ingenieros y arquitectos que integraban la junta creada por la cartera de Obras Públicas provincial ya advertían por esos días sobre hundimientos debido a una "mala compactación del terreno" en la tribuna norte y en la carpeta asfáltica del estacionamiento privado.

Informaron, además, acerca de un asentamiento en el buffet sur y numerosas grietas, juntas y fisuras en las populares. Todo, a ocho meses de su inauguración.

El acta de recepción provisoria se firmó 75 días antes de que Lucía Corpacci asuma la gobernación de esa provincia. Se trata de un dato no menor si se tiene en cuenta que la constructora argumenta que fue la gestión de la mandataria del Frente Para la Victoria la culpable de no mantener el estadio y llevarlo a esta crítica situación.

Las partes se encuentran hoy en un millonario litigio. La Provincia demandó en 2017 a Capdevilla S.A. por casi $280 millones, por incumplimiento del contrato. En tanto la firma insiste en que la funcionaria no utilizó el fondo de reparo, dinero en garantía que se le retuvo a la firma y con el que se podrían haber reparado las falencias.

EL ACTA

La lista de problemas y faltantes en la construcción es extensa y coincide, en parte, con las graves anomalías que el estadio presentó años después. En las populares norte y sur se halló, siempre según el documento, un "inconveniente generado por el pedraplén que la empresa no resolvió, pese a que en visitas anteriores se había advertido sobre la falla.

"Dicha problemática, por recomendación de esta comisión, deberá ser resuelta a la brevedad si es la intención por parte del Gobierno de realizar espectáculos deportivos los cuales son de consideración riesgosa", detalla el escrito.

A su vez, el informe detalla que en las rampas de esas tribunas se encontraron “grietas y fisuras producto de la dilatación de los grandes paños y la mala ejecución de las juntas por parte de la empresa”.

En la popular norte, además, la Junta advirtió que en las escaleras de acceso a la tribuna se divisó un hundimiento producto de la mala compactación del terreno, que coincide con el diagnóstico final del informe de la Universidad Nacional de Tucumán, el cual determinó que el derrumbe de las tribunas se produjo porque el terraplén -base de cemento que eleva el nivel de un terreno y se usa como apoyo para emplazar la construcción- no fue debidamente clasificado, seleccionado y compactado.

Antes de la entrega final, las autoridades también observaron el hundimiento de la carpeta asfáltica de la playa de estacionamiento privado y se dejó constancia de un asentamiento en el buffet sur.

"La mampostería literalmente explotó por la presión del asentamiento”, expuso la junta. "A criterio de esta comisión, este error constructivo es uno de los más preocupantes, que deberá ser resuelto a la brevedad si la intención del estado es realizar eventos de gran convocatoria", agregó. En la mitad del documento, la comisión se mostró muy crítica de la empresa y cuestionó su proceder como proveedor del Estado.

“Ya en las gradas se nos hace difícil dejar de notar la gran cantidad de juntas y grietas producto de una mala ejecución y de no haber seguido con el diseño original”, sostiene el informe, que agrega: “En su momento fueron modificadas de gradas prefabricadas por tribunas construidas in situ, lo cual aceptó el comitente pero en ningún momento se mostró a favor de los cambios que realizó la empresa al diseño original, lo que genera que las grietas de las juntas de dilatación queden expuestas a las vista”.

En ese tramo del escrito los representantes del Ministerio señalaron el “afán de la empresa por aprovecharse del estado provincial”, el cual catalogaron de “alarmante”. Aunque habría más. Al hablar sobre los baños en las cabeceras norte y sur, el informe destaca “omisiones y errores constructivos de importancia para la culminación de los trabajos al pasar por alto falencias de mala terminación y la ineficiente mano de obra por parte de la empresa”.

En las plateas, la situación no fue muy diferente: “Al igual que las populares, estas tribunas sufren el mismo problema a causa de la alteración del diseño original, el escurrimiento de agua de lluvia se filtra y se manifiesta en el techo de la explanada de la platea.

El mal diseño, ademas de un mal tomado de las juntas, y la inexistente viga canaleta diseñada para actuar en caso de filtraciones”. Las anomalías y errores continúan: faltan elementos de los sanitarios, conexiones de gas y hasta inconvenientes con las butacas.

Es que el Estadio Bicentenario comenzó a deteriorarse mucho antes de que los habitantes de Catamarca pisen sus tribunas.

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