martes, 7 de febrero de 2012

SALUD

Obesidad: La culpa la tiene el cerebro (egoísta)

Un estudio asegura que el fenómeno conocido como "cerebro egoísta" obliga a las personas a comer más para satisfacer las necesidades calóricas de éste, pese a que hay reservas en el cuerpo. En tanto, otro estudio reciente asegura que se ha encontrado la primera evidencia de cambios estructurales en el cerebro de roedores y humanos con obesidad causada por la alimentación.


 AGENCIA/CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Un nuevo estudio demuestra la relación entre ciertas disfunciones cerebrales y el desarrollo de la obesidad, por lo que esta enfermedad no sólo dependería del sedentarismo o la dieta inadecuada.

Investigadores dirigidos por Achim Peters, especialista en obesidad y profesor de la Universidad de Luebeck en Alemania, encontraron que existe una relación directa entre el funcionamiento cerebral y la cantidad de comida que se ingiere.

Bajo el término de "cerebro egoísta", el doctor Peters describió el proceso mediante el cual este órgano se hace de la energía que requiere para mantener su vitalidad. En cuanto el cerebro detecta alguna deficiencia energética, el sistema nervioso simpático (SNS) y el hipotálamo-pituitario-adrenal (HPA) se activan de inmediato para generar estrés y disparar, así, una demanda activa de la energía requerida.

Conocida como "tirón del cerebro" o "brain pull", esta función permite recabar dicha energía o calorías a partir del resto del cuerpo, lo cual genera un efecto doble: por un lado, garantizar la integridad cerebral y, por el otro, ayudar a mantener el peso corporal dentro de límites adecuados. 

No obstante, si el "tirón del cerebro" no funciona correctamente y la respuesta del sistema nervioso es débil, entonces falla la orden de abastecimiento y el cerebro no "jala" del cuerpo las calorías que requiere. Por ende, la energía se acumula progresivamente en el resto de las células y, peor aún, el individuo come más para cubrir sus necesidades cerebrales, con todo y que su cuerpo ya se encuentra sobrado de energía.

El estudio señala que las personas cuyos cerebros funcionan bien no requieren comer de más para protegerlos. Así, independientemente de que exista una vasta oferta de comida a su disposición, no tendrán ni el impulso ni el antojo de ingerirla: su organismo está protegido y su apetito saciado.

En cambio, aquellas personas en las que la respuesta del "cerebro egoísta" funciona incorrectamente necesitan consumir más comida para asegurar que este órgano se conserve en buenas condiciones, a pesar de que sus depósitos de energía se encuentren ya excedidos, lo cual dará paso al sobrepeso y la obesidad.

Peters lamenta que a pesar de estos descubrimientos, subsista la idea de que los individuos obesos carecen de voluntad, son perezosos y tienen malos hábitos de vida.

"Los avances en el terreno del metabolismo cerebral demuestran que, en muchos casos, el sobrepeso y la obesidad se derivan de los esfuerzos de la persona por cubrir la necesidad energética de su cerebro", anota. 

# La obesidad provoca cambios en el cerebro

Uno de los mayores obstáculos para combatir la obesidad por medio de dieta y ejercicio es la tendencia de muchas personas a recuperar peso con rapidez, tras un primer período de adelgazamiento. Cada vez más estudios señalan que dicho problema podría deberse a causas fisiológicas.

Un estudio recientemente publicado en la Journal of Clinical Investigation señala que la obesidad provoca en roedores y humanos daños permanentes en el Hipotálamo Medio Basal, el área del cerebro que regula el control del peso. Los investigadores, procedentes de diversas universidades estadounidenses y de la universidad de Xian (China) provocaron obesidad en ratones de laboratorio por medio de una dieta alta en grasas. Como resultado, los investigadores observaron una inflamación del hipotálamo medio basal, el área del hipotálamo crucial para la homeostasis de la energía, esto es, para regular el equilibro de la energía corporal. Los investigadores también pudieron observar lesiones similares en el hipotálamo de humanos obesos por medio de resonancias magnéticas.

El hipotálamo regula diversas funciones corporales, entre las cuales se encuentra el peso corporal, por medio de una serie de complejas interacciones entre hormonas y neuronas. Los neuro-endocrinólogos están estudiando los mecanismos concretos que provocan dicha reacción del organismo, pues existe entre la comunidad científico un convencimiento cada vez más unánime de que dichas interacciones intervienen de algún modo para impedir una pérdida permanente de peso.

Los indicios revelados por esta y otras investigaciones refuerzan aún más la idea de que podría ser en la fisiología, y no en el retorno a viejos hábitos alimenticios, donde buscar la explicación del aumento de peso que sufren las personas obesas tras un período de pérdida de peso y masa corporal por medio de dieta y de ejercicio.

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