jueves, 9 de junio de 2011

EL FUTURO ES PREOCUPANTE PARA LA CAJA DE JUBILACIONES

Córdoba: Preocupante tendencia del déficit previsional

La provincia de Córdoba tiene un problema que, de alguna manera, anticipa problemas que no faltará mucho para que lleguen a la Nación: desequilibrio en el sistema previsional. Resultaría necesario prevenir pero hasta ahora nada de eso parece posible.
Un estudio actuarial realizado por la Caja de Jubilaciones, Pensiones y Retiros de Córdoba sobre el sistema previsional y su proyección hasta el 2020, pone de manifiesto que los aproximadamente 173 mil aportantes que tiene el sistema en la actualidad, llegarían en 2020 a 210 mil. 

Se supone así la designación de 79 mil nuevos empleados en la próxima década, de los cuales 42 mil reemplazaría a las bajas por jubilaciones y 37 mil implicaría un crecimiento neto del empleo público. 
 
La evolución financiera proyectada es un derivado directo del comportamiento que se proyecta en la relación activos/pasivos. Se estima que en el año 2020 el sistema registrará un déficit previsional del orden de los $1.750 millones (a precios del año 2010) con una cobertura del gasto con ingresos propios del 74%, es decir 3 puntos porcentuales menos que en el 2010.
 
Respecto de la población beneficiaria se partió del total de jubilados y pensionados actuales, de cada uno de los 8 sectores que integran el sistema, y sobre ellos se fueron aplicando, año a año, la cantidad de altas y bajas de jubilaciones y pensiones proyectadas. 
 
Para esta estimación se consideraron los requisitos de acceso a beneficios que fija la normativa vigente y se aplicaron técnicas actuariales, teniendo en cuenta las edades, sexo y estado civil de los pensionados, jubilados y aportantes. Como resultado de la proyección aparece que de cerca de 91 mil beneficiarios que el sistema tiene en la actualidad, se llegaría al año 2020 con aproximadamente unos 112 mil.
 
Medido entre las dos puntas de la proyección, aparece un crecimiento del 23%, es decir un aumento superior a la cantidad de aportantes. Sin embargo, el rasgo saliente es que en los primeros años se registraría un cierto equilibrio entre altas y bajas, generando un crecimiento muy moderado en el total de beneficiarios.

Evaluado en perspectiva, se trata de la continuidad de la tendencia que se observa desde el año 2006. Sin perjuicio de ello, el estudio alerta que, a partir del año 2013 aproximadamente, se comenzaría a registrar una creciente brecha entre las altas y las bajas previsionales, produciendo un aumento importante en la cantidad de beneficiarios.
 
Mirando a las pensiones se detecta una regularidad a lo largo de los 10 años de proyección, en la que las altas son mayores a las bajas en alrededor de 400 beneficios por año. Este proceso tiene una moderada incidencia ascendente en el total de beneficios pagados por el sistema. 
 
Por el contrario, con relación a las jubilaciones hay cambios muy acentuados a lo largo de la década. Mientras que en los primeros años hay cierta equivalencia entre altas y bajas, esta tendencia cambia a mitad del período de proyección cuando aumentan considerablemente las altas. A partir del año 2016 las altas jubilatorias prácticamente duplican a las bajas produciéndose un fenómeno de alta incidencia como determinante del crecimiento en el total de la población cubierta. 
 
Conjugando la proyección de la cantidad de aportantes con la de beneficiarios es factible trazar en prospectiva la evolución de la relación entre activos y pasivos. Se trata de una variable clave desde el punto de vista de la sustentabilidad financiera del sistema ya que refleja con qué cantidad de aportantes se cuenta a los fines de afrontar el pago de los haberes de la población beneficiaria.
 

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